lunes, 8 de agosto de 2011

Ravenor


Ravenor de Dan Abnett, 1ª aventura en solitario del que fuera aprendiz del Inquisidor Eisenhorn: Leido .

[Sinopsis en la web de Timun Mas]
En un futuro desgarrado por la guerra, durante el cuadragésimo primer milenio, la Inquisición libra una lucha secreta contra los enemigos más siniestros de la humanidad —los alienígenas, los herejes y los demonios— para proteger el Imperio del Hombre y las almas de sus habitantes.
El inquisidor Gideon Ravenor, antiguo pupilo del inquisidor Eisenhorn, de infausta memoria, es uno de los pocos elegidos para librar esa lucha. En el inicio de su carrera quedó tullido en el atroz episodio de la Puerta Espatiana, en Tracian Primaris, y confinado en un sistema de soporte vital que le impide el contacto físico con el resto del universo.
Mediante su grupo de agentes de campo de élite, el inquisidor Ravenor debe utilizar sus grandes poderes psíquicos para investigar el subsector Angelus, donde un poder sombrío y desconocido está esclavizando las mentes tanto de los ricos como de los pobres. Ravenor se ve obligado a llevar a su equipo hasta las fronteras del espacio imperial y a luchar por sobrevivir ante un enemigo tan implacable y poderoso como él mismo.
Los lectores habituales de las novelas de Warhammer 40.000, y en especial de las dedicadas a la Inquisición, recordarán a Ravenor de las novelas de Eisenhorn. Ravenor fué aquel aprendiz de Inquisidor que fué brutalmente herido durante el desfile que terminó en masacre. Y por brutalmente herido hablamos de que todo su cuerpo resultó quemado, y apenas tiene muñones por brazos o piernas, teniendo que transportarse en una silla levitadora y dependiendo de sus poderes telápaticos para la mayoría de las interacciones con el exterior. De hecho, ya se le vió en este estado en la tercera novela de Eisenhorn, y es en esta en donde se le ve realizando sus funciones como Inquisidor de pleno derecho.

Un planteamiento interesante, donde el protagonista es en este caso un tullido que utiliza sus poderes mentales y su sequito inquisitorial para realizar todas las misiones, lo que descarga gran parte del protagonismo de su figura, y permite ver que los seguidores del Inquisidor pueden ser tanto o mas interesantes que el propio Inquisidor.

La novela sigue el estilo caracteristico de Dan Abnett, con la ventaja de que en esta ocasión el protagonismo está bastante repartido.
De nuevo la trama comienza con una investigación aparentemente sencilla, que rapidamente se complica, sacando a Ravenor de la tipica ciudad colmena (lo que podría ser una aventura de Dark Heresy) haciendole navegar por diferentes rutas comerciales del Imperio y terminando en una estación fuera del control Imperial (donde podriamos pasar a jugar a Rogue Trader ^_^).

Como casi siempre con este tipo de relatos, no nos va a descubrir el arte de contar historias, pero se hace lo suficientemente interesante como para querer terminar de leerla y para esperar a que saquen la segunda parte.