miércoles, 9 de octubre de 2013

[Preguntas al aire] No-personajes memorables

Como roleros estamos acostumbrados al clásico esquema de Master y Jugadores, y como jugadores estamos acostumbrados a llevar un Personaje (PJ). Pero a estas alturas ya sabemos que ni el Master es algo necesario (reparto de la narración), ni eso de que un jugador debe llevar un personaje está grabado a fuego.

Que si, que aceptamos la misión.
¿Cuantos PX nos vas a dar por matar al boss?
Es cierto que la experiencia de llevar un personaje que sentimos como propio, y del cual podemos enorgullecernos, con el cual podemos emocionarnos o sufrir, y junto al que triunfaremos y viviremos mil y una aventuras es algo que parece intrínseco al hecho mismo de jugar a rol.
Parece.

Muchos habrán jugado alguna partida en la que llevaban varios personajes. Por exigencias del guión por ejemplo hemos tenido que crear un mago y un sirviente mortal, o para sobrevivir en partidas con un indice de muertos demasiado alto se hacían directamente varias fichas.

Te dije que te prepararas varias fichas DIFERENTES.
Y eso he hecho: un profesor de antropología, uno de historia, uno de paleontología...
Otras veces sin embargo llevamos esa idea un poco mas lejos y dejamos volar la imaginación.
Por ejemplo haciendo que los jugadores sean las diferentes personalidades que habitan un mismo cuerpo.
Interpretar humanos modificados es muy habitual, y a estas alturas casi cualquier cosa antropomórfica también, desde elfos y enanos hasta ratones o insectos. Incluso objetos no directamente antropomórficos pero que pueden poseer cuerpos de algún modo tampoco son tan raros: una espada con inteligencia propia, por ejemplo, o un conjuro viviente.

Ey, que mi PJ es la espada. ¿A que no te lo esperabas?
¿Y conceptos un poco mas etéreos? Cosas que no estén relacionadas directamente con un personaje con el que nos podamos sentir identificados.
No hablo de personajes y sus diatribas con el sentido de la humanidad. De eso tenemos una buena tanda desde los clásicos vampiros hasta el mismo concepto simplificado de jugar con dioses.
No, me refiero a jugar con una idea, controlar un país, una civilización, una emoción...

Algunos juegos proponen la creación de ambientaciones como un propio juego. Es el caso de Microscope, aunque en este caso son mas bien una serie de escenas independientes con sabor rolero, las cuales se unen en una gran trama.

A mi mente vienen un par de experimentos de este tipo.

Antes de conocer Microscope ya había hecho mis pinitos en la creación de mundos de forma grupal. Sin embargo en lugar de utilizar el concepto abierto de Microscope cada jugador tomó una civilización y la fuimos guiando a lo largo de toda su historia. Negociaciones, movimientos migratorios, guerras, dinastías... como un gran Civilization, pero sin el ordenador y sin reglas que nos restringieran, solo nuestra imaginación y un grupo de jugadores. Aunque por un lado se perdía parte de la esencia rolera de sentirte identificado con tu personaje, eso se suplía sintiéndote identificado con tu nación. Y por supuesto había interpretación, combates, evolución del "personaje"...
El experimento tuvo un resultado difuso, y al final se disipó la parte rolera y se convirtió en un diseño de ambientación al uso.

Un poco mas de éxito tuvimos haciendo algo similar en una partida simultanea donde la mitad de los jugadores llevaban personajes al uso, y la otra mitad jugaba con las diferentes organizaciones secretas que poblaban el mundo... sin que el primer grupo lo supiera y sin que los jugadores que llevaban las organizaciones secretas supieran que otros jugadores estaban llevando el resto de organizaciones.
Entre sesión y sesión del grupo normal los directores de las organizaciones realizaban sus "movimientos" con el Master, planificaban, movían sus peones, priorizaban intereses, etc...
Otro experimento interesante pero que exigía muchísimo trabajo por parte del Master.

Los jugadores juegan una partida normal sin saber que hay otros jugadores.
Y los otros jugadores saben que hay una partida normal pero no que hay mas jugadores jugando la meta-partida.
Y el Master controla todo esto... si, un poco conspiranoico todo...
La última ida de olla de un Master fué hacernos una partida en la que eramos una emoción o idea. Una variante del concepto de jugar con dioses, pero llevándolo a un punto menos humanizado y mas abstracto.
Solo conseguimos jugar una sesión... pero, como idea quizás merezca volver a explorarla.

¿Que no-personajes recordáis con especial cariño vosotros?
¿Alguna vez habéis jugado siendo una casa encantada? ¿una enfermedad? ¿una estación del año?