miércoles, 17 de octubre de 2012

Prospero en Llamas



Prospero en Llamas de Dan Abnett15ª nóvela de la serie Herejía de Horus: Leido  .

[Sinopsis en la web de Timun Mas]
Prospero en llamas es la nueva entrega de la saga superventas La herejía de Horus.
El Emperador está furioso. Magnus el Rojo, primarca de la legión de los Mil Hijos, ha cometido un error de proporciones catastróficas y ha puesto en peligro a la propia Terra. Al Señor de la Humanidad no le queda más remedio que encargarle al primarca de los Lobos Espaciales, Leman Russ, la misión de apresar a su hermano en el planeta Prospero, el lugar de origen de los Mil Hijos.
No será fácil someter al Planeta de los Hechiceros a la voluntad del Emperador, pero tampoco detener a Russ y a sus Lobos Espaciales. Con el corazón poseído por la ira, el Rey Lobo está decidido a llevar a Magnus ante la justicia del Emperador. Los acontecimientos que decidirán el destino de Prospero se desatan
.
El titulo esta claro, ¿verdad?, muy evocador. Y la sinopsis no deja mucho lugar a dudas, claro que no.
Bien, pues el libro no tiene nada que ver con esto .

Venga, va, creo que las ultimas 50 paginas tratan sobre el ataque de los Lobos a Prospero. Que no se diga.
Pero, vamos, que el primer tercio del libro va sobre un historiador, su llegada a Fenris e historias de su pasado a modo de flashback.

Creo que a estas alturas vendría bien confesar mi total y absoluto asco hacia los Caniches Espaciales, no?
Es algo que viene de lejos. De aquella época en que no existían reglas especificas para los Capítulos de Marines y cada jugador utilizaba su capitulo favorito o, mejor aun, se inventaba uno propio, que no era mas que pintar las figuras a tu forma, inventarte un nombre molón, y alguno hasta se animaba a crear una historia.
Pero todo cambió cuando salieron las reglas de los puñeteros Chihuahuas Siderales. Como suele ser habitual de pronto les salieron novios hasta debajo de las piedras. Ya sabéis  de esos de "yo soy Lobo de toda la vida", especialmente porque las reglas de GW tienden a generar ese efecta al estar tan bien "equilibradas". Los Lobos simplemente eran como los marines normales... pero mejores en todo. Lo que viene a ser que mecánicamente había que ser estúpido para llevar cualquier cosa que no fueran Lobos... y de hecho así era.
Con el tiempo esto se atenuó un poco, o se agravó dependiendo de como se mire. Salieron mas reglamentos específicos y cada vez era mas difícil ver jugadores con Marines de un capitulo que no tuviera manual propio. Pero, que gusto daba encontrar uno de esos, por Magnus!, un autentico fan de W40k y no un culoduro bandwagoner.
Cuando la cosa estaba medio arreglada volvimos a las andadas, esta vez con los comics y las novelas (como esta), donde los Chuchos Infectos del Espacio demostraban todo su molonidad sin limites ni cortapisas.
En fin, si alguien ha seguido la historia de Wolverine verá por donde van los tiros (y el hecho de que ambos tengan referencias lupinas es mera coincidencia... o quizás no).

Bien, pues esta novela no hace mas que continuar esa, asquerosa, costumbre.

Después de contarnos la vida de un historiador sin venir a cuento (si, luego mas o menos lo arreglan, pero te tiras medio libro intentando buscarle el sentido a la película que están contando), nos llega el clásico libro de vamos a demostraros que Wolverine los Lobos es son los mejores en lo que hacen, fieros y brutales, un enemigo imbatible, pero que también tiene su corazón son capaces de pensar y de hecho son unos tácticos espectaculares. Y con eso nos rellenan los otros dos tercios del libro.
Lo que viene a ser un buen libro para amantes de los lobos, pero que a duras penas encaja en la Herejía.
Por fortuna al final lo enlazan deprisa y corriendo con la salida del Emperador de la cruzada, el juicio de Magnus, y, finalmente, el ataque a Prospero.
Me "gusta especialmente" cuando me venden que los Lobos, pobres ellos, solo cumplen su misión asignada como verdugos del Emperador. Así que tenemos a unos tipos brutales pero que no son tan brutales, salvajes descerebrados que se mueven por instintos que en realidad son unos eruditos tácticos que cumplen religiosamente con su deber.
Por cierto, si alguien echaba de menos a Horus aquí vuelve a aparecer... y se lo podrían haber ahorrado.
Se sigue haciendo quedar al Emperador como un capullo, Magnus ya es directamente inocente y el bueno de la historia (manda cojones) tan inocente que hasta el propio protagonista (el historiador, recordais?) se sorprende y pregunta por ello.

En fin, justificaciones innecesarias y una versión de los Lobos que mas que ayudar solo crea ruido con todo lo que ya se sabía.
Por lo menos sueltan alguna cosilla interesante sobre las costumbres nórdicas o la transmisión oral como forma de recordar historias y los muertos (que no cuadra para nada con la imagen que se quiere dar de los Lobos y si con la que se tenía... en fin...). Pero como la siguen cagando con la intransigencia Imperial, la condena al uso de los poderes psiquicos por un lado pero permitiendo que los usen otros, pues tampoco se termina ganando tanto.

Desde luego, si con estas novelas querían que simpatizáramos con los capítulos traidores lo están consiguiendo de pleno.