miércoles, 15 de agosto de 2012

Grupos de rol cerrados

Cuando en su momento me puse a disertar sobre la endogamia en el mundo del rol comente algunas conductas generales de la afición hacia el exterior, y como afecta esto a la nueva sangre, pero esta claro que si un grupo tiene una actitud es muy normal que se aplique a mas de un ámbito.

Los roleros nos jactamos de ser sociales, y la verdad es que viendo las jornadas y las reuniones roleras esa parece ser la tónica. Nuestro hobbie es algo social que requiere de una interacción personal. Todo parece ir en la misma dirección.
Pero luego ves algunos problemas comunes y la cosa comienza a hacer aguas.
Grupos que juegan por pura costumbre.
Jugadores que no están agusto con el estilo del Master y no saben como decírselo.
Masters con jugadores problemáticos que no se lo dicen para no tener un enfrentamiento.
Etc...

Resulta que al final de puro social que es nuestra afición también tiene un punto de personal. Se pueden poner muchas emociones en una partida, y es cierto que jugando con la gente, incluso cuando interpretan a personajes que no son ellos mismos, aprendes como es cada uno.
Es por eso que resulta tan difícil cambiar de grupo. Introducir un miembro nuevo en el grupo causa "ruido", y el grupo andará cojo hasta que consigan adaptarse de nuevo unos a otros.
De la misma forma es complejo buscarse un grupo nuevo, especialmente si llevamos un tiempo jugando con el mismo grupo. Los estilos de los demás te parecerán muy indies, demasiado culoduros, tirarán muchos dados o interpretarán demasiado... porque aunque todos jugamos a lo mismo cada uno lo hace de una forma, y cuanto mas tiempo pasas con tu grupo mas terminas adaptándote a una forma concreta.
Me viene a la mente ahora la cara que puse cuando fuí a jugar una partida de Cthulhu con un grupo que se dedicaba, literalmente, a cazar profundos. Sus partidas podrían describirse como "dungeon crawling Lovecraftiano". Y del mismo modo, la cara de sorpresa que pone la gente cuando comento que en mi grupo usamos las reglas de D&D para jugar partidas interpretativas (de esas en las que no se tiran dados y la ficha es una cosa que miras raramente).
En nuestro grupo se juega así.
Y eso no está ni bien ni mal, simplemente son grupos que han encontrado su forma de jugar y son felices así.
Ahora bien... ¿como de fácil les resultará a esos jugadores juntarse en la misma mesa con otros jugadores?
Si la respuesta es que no tendrán problemas perfecto, son buenos jugadores.
Pero si se han acostumbrado tanto a jugar de esa forma que ahora no conciben otra forma de jugar... tenemos un problema.