domingo, 15 de junio de 2014

El mito del esforzado y sacrificado Master

- " Venga, va, juguemos una partida. Yo hago de Master si queréis. "
- " ¿A que jugamos? "
- " Me da igual, me lo vais a ir diciendo vosotros, yo no tengo nada preparado. "

Y así comienza una partida de rol como otra cualquiera.
Que podría ser FATE, Mundo de Tinieblas, D&D, un sistema inventado o ningún sistema en absoluto.
Esfuerzo inicial por parte del Master: 0.


Espera, sin fichas?, sin dados?, sin manuales?. Claramente esta gente no está jugando rol.
¿No os resulta familiar?
Ah, no, claro... estabais esperando algo de este estilo:

- "¿Quedamos el Sábado para jugar? "
- " Buff, no se si me dará tiempo para preparar algo... "
- " Si no lo ves claro (preparar la partida para el Sábado) creo que tengo por ahí alguno de esos módulos de emergencia para una sesión. "
- " Pues la verdad es que me gustaría jugar una campaña... pero todavía tengo que terminar los mapas y no tengo todas las fichas de PNJs. "
- " Nada, tranquilo, termina tranquilamente de prepararlo todo y cuando lo tengas jugamos esa pedazo de campaña. El Sábado me traigo el modulo y listo. "

Cuando llega el Sábado el Master aparece con una mochila dos tallas mayor que él mismo en la que transporta todos los manuales de juego, complementos, mapas, pergaminos, pantallas, ayudas de juego, fichas, tablas plastificadas, mas fichas (las de los PNJs, claro), dados, lapices...


Esto, por otro lado, tiene todos los ingredientes necesarios para ser una buena partida de rol. Quizás eche en falta una buena pila de manuales... pero seguro que los tienen a mano.
Bien. Perfecto. Se ha jugado así durante años, y, ¿para que negarlo?, nos hemos divertido así durante años.

Ahora bien. ¿Debe ser así?

Por un lado están las clásicas discusiones roleras que algunos entienden como un insulto a su forma de jugar pero no es mas que una reflexión. ¿Eso es rol?. Y teniendo en cuenta la importancia que se le da a los componentes en esa forma de jugar, lo mas habitual es que se trate en realidad de un juego de mesa. Pero, claro, si le dices a alguien que no está jugando a rol se mosquea, así que recurrimos a todo tipo de adjetivos o formulas corteses para no herir sentimientos ajenos.
Pero, no, no es un ataque a nadie. Son dos cosas muy diferentes. ¿Que te diviertes jugando así?, perfecto, sigue, por favor. Pero el hecho es que llevas mas morralla encima que un jugador de Warhammer 40.000 en un torneo, el objetivo de la sesión ignora la caracterización de los personajes (narración, interpretación, motivación...) y se centra en números y sistemas. No se está jugando con la imaginación, se está jugando con los números. Gestión de recursos, decisiones tácticas, azar... eso se llama juego de mesa, wargame, juego de escaramuzas, ... pero no juego de rol. Pero, no pasa nada, seguiremos siendo políticamente correctos y diciendo eso de "si para ti es rol, pues es rol".


Cuantos mas elementos físicos puedes añadir a la partida mas se estimula el uso de la imaginación.
Está científicamente comprobado.
Por otro lado está la injusticia manifiesta que supone la carga extra que se deposita en uno de los miembros del grupo. Tradicionalmente el Master. Preparación de la partida, inversión en manuales y otros componentes, etc..
Que si, que los Masters lo suelen hacer encantados, y es un extra de diversión que se pierden los jugadores. Pero no siempre es así. A veces los Masters se ven obligados a preparar cosas, y agobiados por ello, claro. Otras veces el devenir de la partida, y la diversión del grupo por lo tanto, se considera responsabilidad única del Master, con lo cual si la partida sale mal por lo que sea es culpa del Master. Mas peso sobre los hombros del sufrido Master.


La pantalla cumple la doble función de señalar de forma clara quien es el culpable si la partida es un rollo.
También le sirve al Master para cubrirse de la lluvia de patatas fritas, palomitas y ganchitos.
Y, por supuesto, está el hecho de que siendo el rol uno de los pasatiempos mas naturales y habituales en nuestra infancia, cuando llegamos a la edad adulta o durante la adolescencia parece que sentimos la necesidad de cubrirlo de una capa de complejidad extra. Hay que hacerlo inaccesible, oscuro, difícil... evidentemente esto va en detrimento del conseguir que nueva sangre se acerque a nuestro hobbie, pero también hace que no se pueda jugar a rol con la misma naturalidad que se puede realizar cualquier otro pasatiempo. Puedes quedar con tus amigos e improvisar ir al cine, ver una serie, jugar a un juego de mesa... pero no a un juego de rol, ¡por favor!, el rol requiere un montón de rituales previos, no sea que vaya a jugar cualquiera.


Un adulto se rodea de mil cosas para jugar a rol porque son "necesarias".
He jugado muchos años de la forma tradicional. Llamese vieja escuela, hack & slash, dungeon crawling, mata-destroza-raja, o partidas mega preparadas que si el Master hubiese pasado sus apuntes a limpio seguro que tendría mas material que muchos módulos publicados.

Pero también he jugado muchos años sin preparar nada. Simplemente quedando para hacer algo y terminando jugando una partida. Empezando desde cero o sacando las partidas de la sesión anterior y tirando para adelante. Y es un formato que estoy recuperando actualmente porque me parece, sin lugar a dudas, mucho mas natural que las alternativas habituales.
Con un extra muy deseable además. El peso de la partida esta repartido entre todos los jugadores. No solo todos comienzan en igualdad de condiciones, no hay uno que haya realizado una inversión previa preparando documentación, no. Es que además durante la sesión todos son responsables del curso que toma la partida, del mundo que se crea... cada uno con su función particular en la partida, pero todos por igual. Y no hay uno sudando la gota gorda consultando tablas mientras otro aburrido chatea por el whatsapp. Todos crean la partida, todos son responsables de que tire para adelante, y todos están implicados en que salga bien.

Mucho mas sano.
Mucho mas rol.

No dejes que ser un adulto te arruine jugar a rol.
Disfruta como un niño.