martes, 10 de junio de 2014

Ese pequeño (gran) secreto

Una pregunta inocente, ¿que es un juego de rol?

Sin entrar en debates sobre la respuesta, la mayoría de las veces lo que viene a la mente es algo de este estilo:


Y eso suponiendo que tengamos suerte y no nos salgan por la tangente con cosas como el World of Warcraft o el Magic.

Nah, quedémonos en el rol de mesa (que triste que haya que especificar...).

Un juego de rol es un manual.
Al fin y al cabo es lo que nos venden: "Tiradas y Tablitas, el juego de rol". Y las empresas son editoriales de juegos de rol, claro. Y los diseñadores, los autores, se dedican a crear juegos de rol. Joder, si lo dice todo el mundo será por algo, ¿no?.

Pues básicamente por una mezcla de costumbre, coleccionismo y consumismo.

Los juegos de rol descienden de los juegos de mesa, los wargames, así que es difícil imaginarlos sin toda la parafernalia (innecesaria) de estos.

Los jugadores de rol tienen mucho de coleccionistas, y te hacen los ojos chiribitas cuando te presentan esos manuales tan preciosistas, esos dados perlados con dragoncitos en las caras impares, esos mapas detallados de la tierra media sobre los que puedes dibujar la ruta de viaje y borrar sin problemas, esas miniaturas a escala tan molonas...

Y, claro, si hay alguien que quiere comprar saldrá alguien que le querrá vender.

Pero... un manual es un manual, no un juego.
Las reglas del juego no son el juego, como mucho te ayudan a jugar.
Y teniendo en cuenta el entorno donde transcurre el juego en si, la imaginación, ¿que porcentaje de una partida lo pone realmente un manual?
Pues básicamente es un porcentaje que disminuye drasticamente cuanto mas se juega a rol y mas se aleja uno de los juegos de mesa hasta llegar a esa terrible conclusión: no se necesitan manuales para jugar a rol. Ni dados, ni fichas, ni... nada. Solo 2 o mas personas con ganas de jugar y ya.