viernes, 1 de noviembre de 2013

[Desafío30días] Día 1 - ¿Como comenzaste con los juegos de rol?

Mi primer contacto fué bastante... decepcionante.
Corría el verano de 1986 (si, juraría que fué en aquel año), y yo era un asiduo visitante de la ludoteca municipal donde probaba juegos como un condenado, supongo que en parte eso ayudó a mi posterior vicio con juegos como El Imperio Cobra, Heroquest o Cruzada Estelar.
Siendo uno de los habituales tenía confianza con el responsable del local, y fué él quien me dejo abrir la caja de un juego nuevo que les acababa de llegar. No lo conocía, pero le habían hablado maravillas.


Con toda la ilusión del mundo vi aquel guerrero defendiendose de un enorme dragón rojo. Aquello prometía.
Abro la caja y veo una bolsa con dados raros. Los miro con curiosidad y los dejo a un lado.
Veo un enorme libreto de reglas. Lo cojo, y sin mirarlo lo aparto.
Debajo hay otro libreto aparentemente igual. Lo cojo y lo saco también de la caja buscando el tablero y las fichas.
Llego al final de la caja y no hay nada mas...

Vale, como broma esta graciosa, pero ¿donde está el tablero?

Me pongo a ojear la caja y a leer por encima, y leo esas famosas frases que ahora me parecen tan geniales y en aquel momento me sonaron tan extrañas.
- Aventuras sin limites.
- Juega con tu imaginación.

Vale, muy bien... aha... y con una total y absoluta decepción lo volví a meter todo dentro de aquella caja.

Creo que este primer encontronazo (hostión mas bien) con el rol ha marcado mi forma de verlo, y especialmente mi forma de presentarselo a los novatos.
Entiendo que al rol le pasa como a cualquier otra cosa completamente diferente a lo que estamos acostumbrados, o alguien te lo explica un poco o no hay forma de saber que demonios es eso. No porque sea complicado sino porque es totalmente diferente.

.oOo.

Como es evidente ese no fué mi ultimo encuentro con el mundo del rol, ni siquiera con D&D.
Ese mismo año, cerca de Navidades, durante el cumpleaños de una prima, jugué mi primera partida a ese juego raro. Partida tradicional Old School. Tablero cuadriculado, patada a la puerta, habitación, resolución de encuentro, ...
Y meses mas tarde, para mi cumpleaños, me compré mi propia caja roja que todavía guardo con cariño.
Era sencillo, un protorol táctico que a día de hoy no me llama nada la atención. Pero era muchísimo mejor que cualquier juego de los que había entonces, y saber que se podía jugar con la imaginación cambió completamente mi forma de acercarme a los juegos de mesa que vendrían después.