sábado, 23 de noviembre de 2013

[Desafío30días] Día 23 - La sesión que mas ha durado

He tenido sesiones maratonianas como el que más, y puede que alguna haya sido mas larga que la que tengo grabada en la cabeza como mas larga.
Pero la que yo recuerdo como la mas larga se ha ganado ese puesto entre mis recuerdos a pulso.

Una de las primeras cosas que hice hecho en la facultad fué acoplarme al club de rol de Informática: ASCII.
Una extraña heterogénea mezcla de frikis provenientes de todas las facultades de ciencias cercanas principalmente, pero no exclusivamente.
En ASCII la rotación de Masters era notable, y el estilo de juego tendía a ser especialmente distendido. Como siempre, terminé pringando de Master, y aunque mis partidas no eran dramones épicos ni partidas sesudas de investigación, si que eran algo mas serias de lo habitual en temas como los horarios, la periodicidad, o el trasfondo de los personajes.

Para mi segunda campaña en ASCII aproveche mi propio juego medieval fantástico: Terra.
Un D&D con mayor entidad elemental y rollo de planos incluido (de hecho cuando me descubrieron las novelas de El Ciclo de la Puerta de la Muerte casi me da algo... pero eso es otra historia). Y su propio sistema, claro. Pero es que prepararse la enésima variante de D&D para jugar en la facultad, con sistema propio, tampoco es para tanto. Redactarlo todo, asegurarse que el sistema sea equilibrado
Debía hacer buen tiempo, porque recuerdo que algunas sesión las jugabamos en "el parque de ciencias", frente a las facultades.
En concreto mi partida se jugaba a primera hora de la mañana, con lo cual hacía madrugar a la gente, aprovechando uno de los días de la semana que tenía libre las mañanas.
Lo normal era jugar sesiones de unas 3-4 horitas, lo justo para poder ir a la clase que tenía antes de comer.
Por algún motivo aquel día nos emocionamos y nos saltamos las clases... otra vez.
A la hora de la comida nadie quería parar así que seguimos... hasta que nos empezó a rascar el estomago. Pero seguíamos sin querer parar. Así que cuando se dividió el grupo los que no estaban jugando aprovecharon para ir a por algo al Paraninfo.
La partida continuó.
Cuando regresó el primer grupo se cambiaron las tornas, seguí jugando con ellos y el otro grupo se fué a comer... y a traerme algo a mi, ya puestos.
Así que cuando volvió el segundo grupo la partida continuó con todos mis jugadores comidos y yo intentando arbitrar mientras me apañaba un bocadillo de tortilla de patatas y una Fanta de naranja (si, no se me olvida).
Por supuesto nos saltamos el resto de clases de la tarde y solo dejamos de jugar cuando empezó a anochecer y comenzó a hacer frío en la calle.


Curiosamente recuerdo algunas de las escenas de la partida, como una épica confrontación de aguante mental y superación frente al miedo y el terror entre un caballero y... el viento en una colina XD
La gracia estaba en que los jugadores llevaban personajes de un mundo asociado al elemento de la Tierra, y aunque había aire (evidente) no había viento (manifestación del elemento Aire, opuesto a la Tierra). Cuando comencé a describir el extraño sonido, las fuerzas invisibles que le empujaban lejos de aquella colina maldita el jugador me siguió el juego e interpretó perfectamente las reacciones de un nativo. Alejó a su montura para protegerla, se colocó el casco, y subió los últimos metros del camino hasta la cima de la colina parapetado detrás de su escudo, gastando puntos de fuerza de voluntad para no salir corriendo.

Todo un ejemplo de lo que significa jugar a rol, y de los objetivos a perseguir. Muy lejos de tiradas, de hecho no hicimos ninguna en esa escena, combates, números, tesoros, px, niveles... solo una historia, una situación, una escena... unos planteamientos, y unos personajes respondiendo acorde a su historia pasada y su personalidad.

Cuando ves que tus jugadores responden de esta forma ¿quién piensa en parar la partida?